Si tu banco te recomienda un fondo de inversión, lo primero que conviene saber es que no tienes que decidir hoy. Ni en la oficina, ni por teléfono, ni porque «la campaña acaba el viernes».
No es que un fondo sea malo por venir del banco. Puede ser razonable. El problema es que casi nadie sale de la oficina sabiendo cuánto le va a costar al año, en euros, ni por qué le han ofrecido ese fondo y no otro. Y esas dos respuestas son las que deciden si firmas o no.
Te dejo lo que yo miraría, en el orden en que lo miraría. Con esto en la mano, la conversación con el banco cambia bastante.
Antes de firmar, pide el documento de datos fundamentales del fondo y mira tres cosas: los costes anuales, el nivel de riesgo y el plazo recomendado. Pregunta si el fondo es de la gestora del propio banco y si la entidad cobra retrocesiones por venderlo. Después compáralo con alternativas de la misma categoría. Si aguanta la comparación, adelante. Si no, lo sabrás antes de pagar.
Por qué el banco te recomienda ese fondo y no otro
Conviene entender cómo gana dinero el banco con un fondo, porque explica casi todo lo demás.
Cuando contratas un fondo, pagas una comisión de gestión que va incluida en su precio y que no ves salir de tu cuenta. Si el fondo es de la gestora del mismo grupo que el banco, esa comisión se queda en casa. Si es de una gestora externa, lo habitual es que esta devuelva una parte al banco por haberlo vendido. Esa parte se llama retrocesión.
No hay nada ilegal en ello. La normativa europea (MiFID II) prohíbe cobrar retrocesiones a quien presta asesoramiento independiente o gestiona tu cartera de forma discrecional, pero las permite en el asesoramiento no independiente, que es el que presta la mayoría de los bancos, siempre que te lo informen. Lo que sí significa es que la persona que te atiende trabaja con un catálogo concreto y con incentivos concretos, y tú tienes derecho a saber cuáles son.
Dicho de otra forma: la pregunta no es si el banco te quiere engañar. Es si el fondo que te ofrece es el mejor para ti o el mejor de los que tiene para ofrecerte. A veces coinciden. No siempre.
El documento que tienes que pedir antes de nada
Todo fondo que se comercializa en España tiene un documento de datos fundamentales (lo verás como DDF o por sus siglas en inglés, KID). Son unas pocas páginas con un formato común para todos los fondos, precisamente para que puedas compararlos. El banco está obligado a dártelo antes de contratar. Pídelo y llévatelo a casa.
No hace falta leerlo entero. Mira estas cuatro cosas:
- El indicador de riesgo, del 1 al 7. Un 1 es muy conservador; un 6 o un 7, mucha oscilación. Si has ido a la oficina a «guardar el dinero de la entrada del piso» y te ofrecen un 5, algo no cuadra.
- El período de mantenimiento recomendado. Si el documento dice cinco años y tú vas a necesitar el dinero en dos, el fondo no es para ese dinero, lo diga quien lo diga.
- Los costes. Aparecen desglosados (entrada, salida, gestión y otros costes de funcionamiento, operaciones, comisión de rendimiento) y resumidos en una «incidencia anual de los costes». Ese porcentaje es el que te interesa.
- Los escenarios de rentabilidad. Son simulaciones, no promesas. Sirven para ver qué podría pasar en un escenario desfavorable, no para quedarte con el favorable.
Y un matiz importante: si el banco te está asesorando —es decir, te recomienda ese fondo a ti, para tu caso—, antes de contratar tiene que entregarte también una declaración de idoneidad, un documento que explica por qué considera que ese producto encaja con tu perfil y tus objetivos. Léela. Si lo que dice no se parece a lo que tú les contaste, es el momento de decirlo.
Las comisiones que de verdad pesan
Un fondo puede cobrarte por varias vías, y no todas aparecen en el mismo sitio. Esta tabla resume dónde mirar cada una:
| Concepto | Qué es | Dónde lo ves |
|---|---|---|
| Gastos corrientes | Comisión de gestión, depositario y otros gastos del fondo. Se descuentan a diario del valor liquidativo | DDF, apartado de costes |
| Comisión de suscripción | Lo que cobra el fondo al entrar. Hoy es poco habitual | DDF: costes de entrada |
| Comisión de reembolso | Lo que cobra al salir. Frecuente en fondos con fecha de vencimiento | DDF: costes de salida |
| Comisión de éxito | Un porcentaje de la rentabilidad si supera un objetivo | DDF: comisión de rendimiento |
| Retrocesión | La parte de la comisión de gestión que la gestora paga al banco. No es un cargo extra: va dentro de los gastos corrientes | Información sobre incentivos que te entrega la entidad |
| Custodia y mantenimiento | Lo que cobra la entidad por la cuenta de valores, si lo cobra. No es del fondo | Folleto de tarifas del banco |
Qué significa un 1,75 % en euros
Los porcentajes engañan porque parecen pequeños. Pásalos a euros.
Con 30.000 euros invertidos, unos gastos corrientes del 1,75 % suponen 525 euros al año. Los mismos 30.000 euros en una cartera indexada con un coste en torno al 0,20 % pagarían unos 60 euros. La diferencia son 465 euros cada año, y se cobran igual si el mercado sube que si baja.
Mantenida durante veinte años sobre ese mismo capital, la diferencia llega a 9.300 euros en comisiones, sin contar lo que ese dinero habría podido generar. Es un ejemplo ilustrativo: compara solo costes y no supone ninguna rentabilidad. Pero da la escala.
Un 1,75 % no convierte a un fondo en malo. Lo que tienes que preguntarte es si lo que te da justifica pagar eso, año tras año, frente a la alternativa barata.
Siete preguntas para hacer en la oficina
Llévalas apuntadas. Y pide que las respuestas importantes te lleguen por correo, no solo de palabra.
- ¿Cuánto me va a costar al año, en euros, sobre lo que voy a invertir? Si no te lo saben decir, esa ya es una respuesta.
- ¿El fondo es de la gestora del propio banco? No es malo en sí, pero explica por qué te lo ofrecen a ti y a todo el mundo esta semana.
- ¿Cobráis retrocesiones por este fondo? ¿Hay una clase más barata del mismo fondo? Muchos fondos tienen varias clases con comisiones distintas. Las que no pagan retrocesiones se llaman «clases limpias».
- ¿Tiene comisión de reembolso o fecha de vencimiento? Es la letra pequeña típica de los fondos de rentabilidad objetivo: salir antes de tiempo puede costar caro.
- ¿Me estáis asesorando de forma independiente o no independiente? Están obligados a decírtelo, y cambia cómo leer todo lo demás.
- ¿Con qué lo comparo? Un índice de referencia o un fondo de la misma categoría. Si la respuesta es «con nada, este es muy bueno», desconfía un poco.
- ¿Qué pasa si necesito el dinero dentro de un año? La respuesta te dice si el fondo casa con tu plazo.
Cómo compararlo sin ser experto
No necesitas saber de mercados para hacer una comparación decente. Necesitas tres datos.
- La categoría. Renta variable global, renta fija a corto plazo, mixto moderado… Viene en el DDF, y solo tiene sentido comparar dentro de la misma.
- El coste. Los gastos corrientes del fondo que te ofrecen frente a los de alternativas de la misma categoría, incluidos los fondos indexados.
- El historial después de comisiones. Cómo le ha ido frente a su índice de referencia en periodos largos, de cinco años o más. Las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras, pero si un fondo caro lleva años por detrás de su índice, el coste no se está justificando.
Todos los fondos autorizados en España están inscritos en la CNMV, y en su web puedes consultar su folleto y sus informes periódicos buscando por el nombre. Si quieres ver el efecto del coste en tu caso concreto, pon el porcentaje en la calculadora de costes: te dice cuánto se lleva en euros con tus aportaciones y tu plazo.
Señales de que conviene pararse
Ninguna de estas es por sí sola motivo para decir que no. Pero si aparecen dos o tres a la vez, yo me tomaría unos días.
- Te meten prisa: «la campaña acaba esta semana», «quedan pocas plazas».
- Quien te atiende no sabe explicarte en qué invierte el fondo con palabras normales.
- Te lo presentan «como un depósito, pero rentando más». Un fondo no es un depósito ni tiene su garantía.
- Aparece atado a otra cosa: una mejora en la hipoteca, una bonificación, un regalo por traer el dinero.
- El plazo del fondo no encaja con cuándo vas a necesitar el dinero.
- No te dan el documento de datos fundamentales antes de firmar, o te lo dan junto al recibí sin tiempo para leerlo.
¿Y si ya lo contraté?
Nada está perdido, y en la mayoría de los casos arreglarlo es más fácil de lo que parece.
Primero, mira cuánto te está costando. Cada año, tu entidad tiene que enviarte un informe de costes y gastos con lo que has pagado, en porcentaje y en euros. Suele llegar a principios de año, por correo o en el área de clientes. Es el dato más honesto que vas a encontrar.
Segundo, si decides cambiar, el traspaso entre fondos no tributa: puedes pasar el dinero a otro fondo, en la misma entidad o en otra, sin pagar impuestos en ese momento, como recoge el artículo 94 de la Ley del IRPF. Solo comprueba antes si el fondo tiene comisión de reembolso. Aquí explico cómo cambiar de asesor financiero paso a paso, con lo que se traspasa y lo que no.
Cómo lo veo yo
Trabajé años en un bróker europeo, y desde dentro se entiende bien una cosa: el coste de un producto rara vez se explica en la mesa donde se vende. No por maldad, sino porque quien vende no gana nada por explicarlo.
Por eso cobro una tarifa fija y no un porcentaje: no recibo retrocesiones de los productos que te recomiendo ni gano más si eliges uno u otro. Y precisamente por eso puedo decirte algo que suena raro viniendo de un asesor: a veces el fondo del banco está bien. Cuando es así, lo digo.
Si quieres entender quién es quién, aquí explico la diferencia entre agente vinculado, EAF y banco, y cómo cobra cada uno. Antes de contratar a cualquier asesor, también a mí, repasa las preguntas que conviene hacerle. Y si quieres saber lo que cuesta el servicio, está publicado: tarifas de Norte Capital y lo que cobra un asesor financiero en España.
Preguntas frecuentes
¿Estoy obligado a contratar el fondo que me recomienda el banco?
No. Una recomendación no te obliga a nada, tampoco si tienes la nómina o la hipoteca en esa entidad. Puedes pedir la documentación, llevártela y decidir otro día, o no contratar.
¿Qué son las retrocesiones de un fondo?
Es la parte de la comisión de gestión que la gestora del fondo paga a la entidad que lo vende. No es un cargo adicional, porque sale de la comisión que ya pagas, pero hace que esa clase del fondo sea más cara que una sin retrocesiones. En el asesoramiento independiente están prohibidas; en el no independiente se permiten si te lo informan.
¿Dónde veo cuánto me cuesta un fondo que ya tengo?
En el informe anual de costes y gastos que tu entidad debe enviarte, con lo que has pagado en porcentaje y en euros. También puedes mirar los costes en el documento de datos fundamentales del fondo.
¿Puedo cambiar el fondo del banco por otro sin pagar impuestos?
Sí, si es un traspaso entre fondos de inversión: no tributa en ese momento y conservas la antigüedad fiscal. No se aplica a los ETF. Antes de hacerlo, comprueba si el fondo de origen tiene comisión de reembolso.
¿Un fondo con comisiones altas es siempre mala idea?
No necesariamente. La cuestión es si lo que aporta justifica el coste frente a una alternativa más barata de la misma categoría. Si lleva años por detrás de su índice después de comisiones, es difícil justificarlo.
En resumen
Cuando tu banco te recomienda un fondo de inversión, la decisión se reduce a dos preguntas: cuánto te va a costar cada año, en euros, y si hay algo equivalente que cueste menos. Todo lo demás —el documento de datos fundamentales, las retrocesiones, las clases del fondo— sirve para contestarlas.
Pide la documentación, llévatela a casa y compara con calma. Si el fondo aguanta la comparación, fírmalo tranquilo. Y si no, habrás evitado pagar de más desde el primer día.